Lesiones Actínicas causadas por Radioterapia

Lesiones Actínicas

Cuando los tumores malignos son irradiados, las células de los tejidos normales alrededor del área irradiada se dañan y se hacen incapaces de producir colágeno y dividirse.
De a poco desaparecen y por ser muy sensibles las células del endotelio (revestimiento interno de los vasos sanguíneos), se destruyen los capilares.
Quedan pocas células, pocos capilares y la cantidad de oxígeno en esta área es más y más baja, generando el famoso efecto de tres h: hipocelularidad (pocas células), hipovascularidad (pocos vasos sanguíneos) e hipoxia (poco oxígeno).
En los casos no complicados persisten solo un 20 a 40% de la densidad capilar normal después de una dosis de 6.000 a 8.000cGy.

Tratamiento de Oxigenación Hiperbárica:

La acción de la Oxigenación Hiperbárica en estas patologías ha sido bien estudiada y consiste en crear nuevos capilares, con lo cual crece la llegada de oxígeno y se recupera el tejido.
La OHB es un método beneficioso para el tratamiento y la prevención de las lesiones tardías por radiación. El efecto del oxígeno hiperbárico (OHB) sobre los tejidos irradiados es la promoción de angiogénesis y prevención de fibroplasia, el cual es terapéutico y único.
El mecanismo de acción de OHB es parecido a lo que ocurre en la cicatrización de las heridas, es la revascularización y cicatrización.
Las publicaciones en su mayoría presentan el nivel de series de casos clínicos consecutivos. Los datos publicados a favor del uso de la OHB en las lesiones tardías actínicas representan diferentes órganos y provienen de distintos países y continentes.

Efectos de la Medicina Hiperbárica

  • Dermatitis actínica
  • Miocitis actínica
  • Colo- Proctitis actínica
  • Cistitis actínica
  • Rectitis actínica
  • Neuropatía actínica periférica
  • Mielitis y encefalitis actínicas en casos particulares
  • Implantes en tejidos comprometidos por la radioterapia
  • Lesiones por radiación: radionecrosis, osteorradionecorsis

La Dermatitis Aguda:

La dermatitis aguda es el efecto más frecuente de la radioterapia externa, ya que las radiaciones siempre atraviesan la piel. Es más importante en los tumores de mama, pulmón, cabeza y cuello. El eritema inicial puede aparecer en las primeras veinticuatro horas y alcanza un máximo a partir de 20-40 Gy (segunda-cuarta semana de tratamiento). Se produce prurito por depleción de células proliféricas basales lo que ocasiona una descamación seca.

Cistitis Actínica:

Una de las complicaciones reconocidas de la radioterapia pelviana es la cistitis actínica. Su etioloogía está relacionada con daño crónico de la mucosa vesical secundaria a la radioterapia, que produce atrofia de la mucosa, hipovascularidad, hipoxia e isquemia de los tejidos, ulceración de la mucosa y posteriormente hemorragia. La radioterapia también altera la capacidad regeneradora de los tejidos, por lo que las lesiones tienden a no cicatrizar. El daño por radioterapia puede ser de gran magnitud variable dependiendo del caso individual, de la dosis administrada y del área afectada por la radiación. Durante la década de los 80 surgió la oxigenoterapia hiperbárica (OHB) como una alternativa de tratamiento propuesta por varios grupos de trabajo, basados en la corrección del mecanismo causal de la lesión vesical, ya que el oxígeno hiperbárico favorece de la angiogénesis, la regeneración tisular y mejora la cicatrización.

Rectitis Actínica:

La radioterapia es una forma importante de tratamiento para un número significativo de neoplastias de la pelvis. La ubicación fija del recto y su proximidad a estructuras con el cuerpo y cuello uterino. La próstata y el ano lo hacen especialmente vulnerable al daño secundario a la radioterapia. El daño crónico provocado por la radioterapia es un fenómeno progresivo y permanente resultante de la endarteritis obliterante y la consiguiente isquemia de la pared rectal, el que puede se acompañado de erosiones, úlceras, estenosis o fístulas.

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